Santa Catalina, una de las mejores cosas que ver en Lisboa en 2 días

Qué ver en Lisboa en 2 días: Ruta con Lugares Imprescindibles

Por Javier & Vanesa  ·  Actualizado enero 2026  ·  ⏱ 12 min de lectura

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Javier
Cofundador de "El Eterno Café"
Indice de Contenidos

Hay ciudades que te abrazan desde el primer momento, y Lisboa es una de ellas. El tintineo de los tranvías, el brillo del río Tajo al amanecer, el aroma a café y pasteles recién hechos… Nos hemos perdido por sus calles tantas veces que ya forman parte de nosotros, y hoy queremos llevaros de la mano con un itinerario perfecto para descubrir qué ver en Lisboa en 2 días. Es un plan tejido con nuestras vivencias, salpicado de historia, secretos y trucos que solo conoces cuando has recorrido un lugar hasta el último rincón.

Lisboa es un lienzo pintado con capas de tiempo: desde sus días como puerto fenicio hasta su gloria en los Descubrimientos, pasando por el renacer tras el gran terremoto de 1755. En esta escapada de 2 días en Lisboa, vais a caminar por callejones llenos de vida, saborear platos que son puro amor y asomaros a miradores que os dejarán sin palabras. ¿Listos para caer rendidos ante esta joya portuguesa? ¡Vamos a ello!

Día 1: Alfama y el Alma Antigua de Lisboa

Mañana: Un Despertar entre Colinas

Siempre empezamos con el corazón latiendo fuerte, y en Lisboa eso significa arrancar en el barrio de Alfama. Salimos temprano del alojamiento y nos lanzamos a sus calles empedradas, donde el tiempo parece detenido. Subimos (a pie o con el tranvía 28, según las ganas) hasta el Castillo de San Jorge, una fortaleza que lleva en pie desde el siglo XI. Los moros la levantaron, los cristianos la tomaron en 1147, y hoy nos regala unas vistas de infarto: tejados rojos, el Tajo serpenteando y un horizonte que parece infinito. Nos encanta trepar por sus murallas y buscar a los pavos reales que pasean como si fueran los dueños del lugar –un toque surrealista que nunca olvidamos.

Después, bajamos zigzagueando por Alfama, dejando que sus callejuelas nos sorprendan. Pasamos por la Catedral Sé, una iglesia gótica que desafió el terremoto con su aire serio y sus arcos antiguos. Entrar al claustro (2,50 €) es como abrir un libro de historia; las excavaciones nos hacen soñar con la Lisboa de hace siglos.

Consejo práctico: Llegad al castillo sobre las 9:00 con entrada comprada online (10 €) para esquivar las colas. Llevad calzado que agarre bien; Alfama es un laberinto resbaladizo.

Almuerzo: Un Rincón con Sabor

Paramos a comer en Casa da Tia Helena (Calçada de Santo André 22), un sitio pequeño y auténtico donde el polvo à lagareiro –pulpo asado con patatas– nos hace suspirar. Está escondido en Alfama, así que es perfecto para sentirnos como locales mientras recargamos energías.

Tarde: Miradores y la Baixa

Con el estómago lleno, nos dirigimos al Mirador de Santa Luzia, a pocos pasos. Este rincón, con sus azulejos y bancos bajo enredaderas, nos regala una postal del Tajo y los tejados que nunca nos cansa. Desde ahí, bajamos a la Praça do Comércio, la plaza que abre Lisboa al río como un abrazo gigante. Sus edificios amarillos y el Arco da Vitória nos invitan a sentarnos un rato, viendo a la gente pasar y sintiendo la brisa. ¿Un secreto? Aquí se firmó el fin de la monarquía portuguesa en 1910, y todavía se respira esa historia.

Consejo práctico: Haced esta ruta a pie (unos 20 minutos desde Alfama); el tranvía 28 suele ir a tope por la tarde.

Cena: Noche con Alma

Cenamos en O Pitéu (Largo da Graça 95), un lugar acogedor cerca de Alfama. Su arroz de pato –arroz con pato desmenuzado y un toque crujiente– es un abrazo al paladar, y a veces hay fado improvisado que nos pone la piel de gallina. Es un cierre perfecto para un día intenso.

Extra: Si os apetece alargar la noche, pasead por el Barrio Alto, a 10 minutos en tranvía o taxi. Un vasito de ginjinha en una tasca os hará brindar por Lisboa.

Calles del Barrio de Alfama
Barrio de Alfama

Día 2: Belém y la Lisboa Moderna

Mañana: Rumbo a Belém

El segundo día nos levantamos con ganas de mar y partimos hacia Belém en el tranvía 15E desde la Praça da Figueira (unos 30 minutos). Empezamos en la Torre de Belém, esa fortaleza del siglo XVI que parece un guardián del Tajo. Sus piedras talladas con cuerdas y escudos nos transportan a la época en que Portugal conquistaba océanos. Subid al mirador (6 €); las vistas del río y el puente 25 de Abril son un espectáculo. Luego, cruzamos al Monasterio de los Jerónimos, un edificio tan bello que nos deja mudos. El claustro (10 €) es una filigrana de piedra, y saber que Vasco da Gama descansa aquí le da un aura épica. ¿Un dato curioso? Los monjes de este lugar inventaron los pastéis de nata, y eso ya es razón suficiente para adorarlo.

Consejo práctico: Id a las 10:00 para evitar aglomeraciones. La Lisboa Card os ahorra esperas y algo de dinero.

Almuerzo: Dulce y Salado

No hay visita a Belém sin parar en Pastéis de Belém (Rua de Belém 84-92). Estos pasteles de crema, calentitos y espolvoreados con canela, son nuestro ritual sagrado. Para algo más sólido, pedimos un prego (bocadillo de carne) en el bar de al lado; la mezcla dulce-salada nos conquista siempre.

Tarde: El Tajo y un Toque Creativo

Tras comer, paseamos por la orilla hasta el Monumento a los Descubrimientos, una escultura con forma de carabela que honra a los navegantes. Subid al mirador (6 €) para otra perspectiva del Tajo. Luego, cogemos un taxi o el tranvía 15E (20 minutos) hasta LX Factory, un viejo almacén convertido en un oasis de arte y diseño. Nos perdemos entre tiendas únicas, murales gigantes y cafeterías con encanto. Tomar un chocolate en Landeau Chocolate mientras vemos el ambiente es de esos momentos que guardamos en la memoria.

Consejo práctico: Visitad LX Factory por la tarde, cuando los creativos locales le dan vida. Llevad espacio para algún capricho artesanal.

Cena: Un Brindis Final

Terminamos en Taberna da Rua das Flores (Rua das Flores 103), un sitio pequeño en el Chiado con petiscos (tapas portuguesas) como amêijoas à Bulhão Pato –almejas con ajo y cilantro–. Es íntimo, sabroso y el final perfecto para Lisboa.

Conclusión

Dos días en Lisboa son una chispa que enciende el deseo de volver. Este itinerario os lleva por lo mejor: el alma antigua de Alfama, la grandeza de Belém y la chispa moderna de LX Factory. Qué ver en Lisboa en 2 días incluye el Castillo de San Jorge, la Torre de Belém y un atardecer junto al Tajo, pero también esos detalles inesperados que hacen un viaje único. Nuestro consejo: moveos con calma, escuchad un fado y no dejéis de probar los pastéis. Echad un vistazo a Turismo de Lisboa para horarios, y no lo dudéis: Lisboa siempre tiene más que contaros.

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