Acabamos de regresar de Oporto y sin duda una de las decisiones que vas a tener que tomar en tu viaje es, donde comer en Oporto. La oferta gastronómica en la ciudad es enorme y de muy buena calidad, pero es más fácil acabar en un restaurante mediocre que encontrar una joya auténtica. Con el boom del turismo, muchos locales han cambiado el amor por la cocina por el amor al ticket rápido.
Nosotros hemos pasado por todo: desde cenar el mejor bacalao de nuestra vida en un callejón oscuro hasta sentirnos como ganado en la Ribeira. Aquí te contamos nuestra verdad para que no te tomen por un guiri despistado.
Si aún te quedan cosas por planificar, te recomendamos nuestra guía para viajar a Oporto, donde encontrarás todo lo necesario para que esta escapada sea perfecta.
Nuestra relación de amor-odio con la gastronomía de Oporto
La primera vez que fuimos a Oporto, nos dejamos llevar por las luces de los menús turísticos. Error de novatos. Oporto es una ciudad de contrastes; puedes comer un plato de Tripas à moda do Porto que te cambie la vida por 10€ o una Francesinha congelada y cara solo por tener vistas al Duero.
Nuestro consejo: huye de los sitios con fotos de comida en la puerta y de aquellos lugares especialmente masificados. Si el camarero te invita a entrar en español o inglés antes de que saludes, sigue caminando. La auténtica magia está en las servilletas de papel y el ruido de las conversaciones de los locales.
Para que tu experiencia sea totalmente agradable, debes tener en cuenta algunas normas básicas, que nosotros hemos ido aprendiendo con nuestras visitas a la ciudad.
- Cuidado con los horarios: Si en Oporto comienzas a buscar restaurante a las 14:00 o a las 21:00, terminarás «vagando» de un sitio a otro, para terminar en un sitio de dudosa calidad. Lo recomendable es que a esas horas ya estés sentado degustando las delicias gastronómicas de la ciudad, porque en Oporto, se come muy temprano.
- En Oporto muchos restaurantes (sobre todo los situados en zonas mas masificadas), no admiten reservas. Nuestro consejo es que si os apetece probar un restaurante, no admite reservas y cuando llegas a su puerta hay una fila enorme, busques otro. Con la enorme oferta hostelera en Oporto, no tiene sentido perder tiempo esperando turno para comer.
- Cuidado con las recomendaciones interesadas de los taxistas. A veces nos ha pasado que hemos cogido un taxi para ir a un restaurante y el taxista nos ha indicado que el sitio elegido no es bueno, para inmediatamente recomendarnos otro. Ni caso, son recomendaciones interesadas.
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Hace años existía la costumbre de poner al comienzo del servicio unos «aperitivos» (queso, aceitunas, pan, etc.). No eran gratis. Si los tocabas, los pagabas. Hoy en día es una costumbre cada vez menos habitual y en nuestro último viaje a Oporto, no lo vimos en ningún restaurante. Eso si, avisado estas, por si sucede.
Qué comer en Oporto (y por qué deberías compartir platos)
La comida portuguesa es contundente y sobre todo transmite una mezcla de culturas gastronómicas inmensa. Además de la evidente influencia de la cocina brasileña, tambien esta influida por la gastronomía africana (heredada de sus colonias), o incluso de la asiática por el uso de algunas especias.
Aunque la variedad de platos es inmensa, te hacemos un resumen de los platos que no pueden faltar en tu dieta cuando viajes a Oporto.
La Francesinha: El sándwich que casi nos tumba
Es el emblema de la ciudad. Pan de molde, filete de ternera, embutidos, queso fundido, una salsa picante secreta (cada sitio dice tener la mejor) y todo aquello que el cocinero
- Nuestra recomendación: Si vas a pedir más platos, pedid una para compartir, especialmente si viene con patatas fritas.
- No todas son una delicia: Es un plato pesado y, sinceramente, a veces la salsa es tan industrial que te deja un ardor de estómago que te arruina la tarde de paseo por la Baixa. Buscad sitios donde la salsa sea casera y no parezca ketchup con tabasco.

Bacalhau: El rey de la mesa
Dicen que hay 365 formas de cocinarlo. En Oporto lo verás en todas partes. Nosotros somos fans del Bacalhau à Brás (desmigado con huevo y patata paja), pero si el restaurante es bueno, no fallarás con ninguna de sus variantes.
Por desgracia, el bacalao igual que la francesinha atrae muchos turistas y esto supone que en demasiados sitios te servirán bacalao de «2ª división». Un ejemplo son los famosos bolinhos de bacalhau. En muchos casos se venden en lugares que recuerdan más a una fabrica de comida rápida, donde el sabor brilla por su ausencia.

Tripas à moda do Porto: Solo para valientes
Si te gustan los callos, tocarás el cielo. Las tripas son un plato histórico que recuerda la fabada asturiana o los callos con garbanzos madrileños. El plato se confecciona con judias blancas, estomago de ternera y embutidos (chorizo, etc.)
La leyenda cuenta que el nombre y el plato nacieron en 1415. El Infante Don Henrique estaba preparando la expedición para conquistar Ceuta y pidió a los ciudadanos de Oporto que donaran suministros.
Los habitantes de Oporto fueron tan generosos que entregaron toda la carne limpia a la flota, quedándose ellos únicamente con las vísceras y los restos (las tripas). Con ese ingenio popular, crearon este guiso que hoy es un orgullo gastronómico nacional y de ahí el apodo de los habitantes de Oporto, tripeiros.

Pastéis de Nata, más allá de Belem
Antes de viajar por primera vez a Oporto, pensábamos que los pasteles de nata, eran exclusivas de Lisboa y más concretamente de Belem, error. Los pasteles de nata (realmente de crema pastelera), son comunes en todo Portugal y en Oporto tambien son excelentes. Son el bocado perfecto para terminar una buena comida, o para matar el gusanillo a media mañana o media tarde.

Aunque la gastronomía de Oporto es mucho más que estos tres platos; tambien es sus Cachorrinhos, sus bifanas, sus pregos o la baba de camello, pero esto no es un libro de cocina y lo mejor es ir descubriendo platos, una vez que hayas probados los más icónicos.
Las mejores zonas donde comer en Oporto (y las que evitar)
Si nos lees con frecuencia ya sabrás que cada vez somos menos partidarios de escribir una lista interminable de restaurantes idéntica a la que aparecen en todas las guías, por lo que huyendo de este concepto, simplemente os hablaremos de algunas de las joyas que hemos ido descubriendo poco a poco y que no suelen repetirse en todas las guías.
Poveiros: El refugio de los bocadillos y las tabernas

Para nosotros, la zona de Praça dos Poveiros es el mejor lugar para comer auténtico y barato (además de un lugar excelente para alojarse en Oporto) . Aquí es obligatorio ir a la Casa Guedes (sí, uno de los que salen en todas las guías) a por un bocadillo de pernil (codillo) con queso de oveja.
En la misma plaza encontrarás dos locales con la misma calidad, nosotros preferimos el antiguo, pero el nuevo local cuenta con unas instalaciones impresionantes.
Hay unas colas insufribles. Si ves que la fila sale de la plaza, vete a cualquier taberna pequeña de la calle de al lado; probablemente comerás igual de bien y sin esperar 40 minutos de pie bajo el sol.
Clérigos: Entre tesoros y trampas
Es una zona muy concurrida, donde conviven restaurantes de diseño carísimos con tascas de toda la vida. Nuestra joya escondida, Taberna d’Avó, una auténtica «taberna de la abuela», donde probar platos de la cocina portuguesa, cocinados como en tu casa. El pulpo, los guisos y sus postres, de lo mejor de Oporto.
Lo malo de este sitio, es que no reservan, por lo que intenta ir temprano porque a las 15:00 cierran la cocina.

El Bonfim/Alegria, comer escuchando únicamente portugues.
El barrio de Bonfim está un poco más alejado del centro histórico (Ribeira), a unos 15-20 minutos caminando desde el Mercado de Bolhão. Es una zona mucho más residencial y auténtica, menos «atrapaturistas». En el fondo, es el tipo de barrio en el que solemos encontrar auténticos templos de la gastronomía local y en este caso se repitió nuestra suerte.
En este caso fue Francesinha Café, un pequeño local donde su propietario, Fernando, metódico y perfeccionista, prepara la mejor francesinha de Oporto. Si de algo saben los «tripeiros» es de francesinhas y cuando ves que el local esta lleno de locales, entiendes que no te has equivocado. Buen servicio, producto exquisito y buen precio.

Vila Nova de Gaia: Vistas increíbles, precios de infarto
Cruzar el puente Luis I es obligatorio, pero comer en la orilla de Gaia es un deporte de riesgo para el bolsillo. Estás pagando las vistas al skyline de Oporto, no la calidad del pescado. Pero aún con esta introducción, merece la pena habernos equivocado unas cuantas veces para terminar encontrando Bacalhoeiro.
Bacalhoeiro es un restaurante especializado en bacalao, ofrecido en todas las formas imaginables que este plato puede servirse. Sopas, fríos, calientes, incluso en hamburguesa. Y todo esto de una calidad excepcional a unos precios muy contenidos.
Además el local es enorme y decorado con un buenísimo gusto, ofreciendo tambien la posibilidad de terraza con unas maravillosa vistas de Oporto. Otro acierto
Bocados de mercado: Qué comer en el Bolhão

La zona del Bolhão es el verdadero «corazón» de Oporto y uno de los lugares imprescindibles de Oporto; un lugar donde la ciudad no se disfraza para el turista, sino que muestra su cara más auténtica y ruidosa. Mucha gente visita el mercado sin saber que Bolhão significa, literalmente, «gran burbuja». El mercado se construyó sobre un terreno donde corría un arroyo subterráneo que, al acumularse el agua, formaba grandes burbujas en la superficie.
El Mercado del Bolhão es un precioso edificio neoclásico donde además de acudir los habitantes locales a realizar sus compras, acuden cada día miles de turistas a probar productos regionales. Se ha convertido en un mercado gastronómico, donde puedes comer o tomar un aperitivo eligiendo los productos que más te atraigan de sus puestos. Además los sábados siempre suele haber alguna actividad como música en vivo. Ideal para un picoteo rápido que te permita seguir explorando la ciudad, sin perder mucho tiempo.
Sabores con vistas: Comer en la Ribeira

Como siempre, te vamos a ser muy sinceros, la Ribera es preciosa, el ambiente es super animado, pero salvo tomar una cerveza o un vino en la orilla del Duero, huimos de comer en la Ribera. Seguro que hay algún restaurante que merece la pena, pero nosotros no lo hemos encontrado. Por contra, hemos encontrado repetidamente, mal producto, mal servicio y precios disparatados. En resumen, una concentración increíble de restaurantes más preocupados de captar al típico «turiston» y aprovechar el ticket, sin preocuparles si repites.
Otra cosa son la calle de «segunda línea», donde hay restaurante de mejor calidad y donde encontramos uno de nuestros restaurantes favoritos en Oporto, Postigo do Carvão. Postigo do Carvão es un restaurante tradicional con un ambiente que nos encanta. Estilo cuidado, muy buen servicio y unos platos que te hacen entender porque la comida del norte de Portugal tiene una merecida buena fama. Sin duda las mejores tripas que probamos en oporto y el mejor arroz con pulpo que recordamos en Portugal.
Aunque es un restaurante con muchas mesas, es imprescindible reservar porque es muy demandado.
Dulces que sí merecen la pena
Otra de las delicias gastronómicas de Porto son sus dulces. Los encontrarás en cada esquina, pero no todos son iguales. Como es imprescindible probar sus Pasteles de nata, para nosotros, a pesar de la fama de otras pastelerías, sin duda y de manera innegociable los mejores son los de Manteigaria. Tienen varios locales por Oporto, pero el que mas nos gusta es el de Santa Catarina, donde además de disfrutarlos, podrás ver el proceso de elaboración.
Preguntas Frecuentes (FAQs)
No, comparado con otras capitales europeas es barato. Puedes comer un menú del día (prato do dia) por unos 8-12€ incluyendo bebida y café.
En los sitios de moda de Poveiros o Clérigos, sí. Si vas a la aventura, prepárate para cenar a las 19:30 o esperar una hora.
Ojo aquí. Aunque en la mayoría de restaurantes no tendrás problema, en muchas tascas tradicionales solo aceptan efectivo o tarjetas portuguesas (Multibanco). Llevad siempre billetes encima para evitar el paseo incómodo hasta el cajero más cercano.
Conclusión para el viajero
Oporto es para disfrutarla sin prisas y con el estómago vacío. Prioriza las zonas menos pulidas, comparte platos y, sobre todo, no te dejes engañar por una cara bonita frente al río. La verdadera alma de Oporto huele a brasas de carbón y sabe a vino de postre.




