La primera vez que Javier y yo llegamos al aeropuerto de Pisa con un mapa de papel en la mano —sin GPS, sin itinerario fijo (pero con la intención de descubrir los pueblos más bonitos de la Toscana) y con las maletas demasiado llenas para lo que íbamos a necesitar— ni siquiera éramos conscientes de lo que nos estaba esperando. Llevábamos meses leyendo sobre la Toscana, pero ningún libro nos había preparado para lo que significa doblar una curva en la SP146 y que de repente aparezca Pienza recortada sobre el horizonte como una ilustración renacentista. Desde aquella primera vez hemos vuelto en tres ocasiones, y en cada viaje la Toscana nos ha regalado un rincón nuevo que añadir a la lista.
En esta guía hemos reunido los 20 pueblos toscanos que más nos han marcado, organizados por zonas para que sirva de complemento a nuestra guía para viajar a la Toscana por libre y organices tu viaje sin perder tiempo. No es una lista sacada de una web de turismo oficial: es nuestra lista, la de dos enamorados de Italia que llevan más de una década recorriendo sus carreteras secundarias.
Los 20 pueblos de la Toscana de un vistazo
Antes de entrar en detalle, aquí tienes el resumen completo. Úsalo para planificar qué pueblos encajan mejor con el tiempo que tienes disponible:
| Pueblo | Zona | Lo imprescindible | Tiempo mín. | Dificultad |
|---|---|---|---|---|
| San Gimignano | Siena / Florencia | Torres medievales, Collegiata | 3-4 h | Fácil |
| Volterra | Siena / Florencia | Teatro Romano, Fortaleza Medici | 3-4 h | Fácil |
| Monteriggioni | Siena / Florencia | Muralla circular, 14 torres | 1-2 h | Fácil |
| Certaldo | Siena / Florencia | Certaldo Alto, Palazzo Pretorio | 2 h | Fácil |
| Vinci | Siena / Florencia | Museo Leonardo, Torre del Castillo | 2-3 h | Fácil |
| Pienza | Val d'Orcia | Piazza Pío II, Palazzo Piccolomini | 2-3 h | Fácil |
| Montepulciano | Val d'Orcia | Piazza Grande, bodegas subterráneas | 3-4 h | Media |
| Montalcino | Val d'Orcia | Fortaleza medieval, catas Brunello | 2-3 h | Fácil |
| Bagno Vignoni | Val d'Orcia | Plaza termal romana | 1 h | Fácil |
| San Quirico d'Orcia | Val d'Orcia | Colegiata románica, Horti Leonini | 1-2 h | Fácil |
| Pitigliano | Maremma | Sinagoga, Castillo Orsini, acueducto | 3 h | Fácil |
| Sorano | Maremma | Vie Cave etruscas | 2 h | Media |
| Sovana | Maremma | Calle única, necrópolis etrusca | 1 h | Fácil |
| Lucca | Norte Toscana | Muralla en bici, Plaza Anfiteatro | 1 día | Fácil |
| Pistoia | Norte Toscana | Piazza del Duomo, Ospedale del Ceppo | 3-4 h | Fácil |
| Barga | Norte Toscana | Catedral San Cristóbal, valle Serchio | 2-3 h | Media |
| Collodi | Norte Toscana | Villa Garzoni, Parque Pinocho | 2 h | Fácil |
| Castiglione della Pescaia | Costa Toscana | Castillo aragonés, playas | Medio día | Fácil |
| Suvereto | Costa Toscana | Casco medieval, Costa Etrusca | 2 h | Fácil |
| Capalbio | Costa Toscana | Camino de ronda, Jardín del Tarot | 2-3 h | Fácil |
Zona 1 · El corazón medieval: pueblos cerca de Siena y Florencia
Esta zona es la más visitada de la Toscana y con razón: concentra la mayor densidad de pueblos medievales bien conservados de toda Italia. Si es tu primer viaje, empieza aquí. Si ya conoces la región, quédate igualmente: siempre hay algo que se te escapó la vez anterior.
1. San Gimignano — el «Manhattan medieval» de la Toscana

San Gimignano es el pueblo que mejor justifica organizar una ruta por la Toscana en coche. Lo decimos habiendo visitado más de ochenta pueblos en Italia: ninguno tiene un perfil urbano tan reconocible ni tan bien preservado. En su época de mayor esplendor, las familias más adineradas de la ciudad llegaron a construir más de 70 torres de piedra como símbolo de poder y riqueza. De aquellas 70, hoy sobreviven 14, y el conjunto está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1990.
Nosotros llegamos un martes de mayo —crucial: evitad los fines de semana de julio y agosto a toda costa— y pudimos disfrutar de la Piazza della Cisterna casi solos durante la primera hora de la mañana. La plaza, con su pavimento de ladrillo en espina de pez y el pozo del siglo XIII en el centro, es uno de los espacios urbanos más bonitos que hemos pisado en Europa.
Más allá del paseo, hay tres visitas que no deben faltar: la Collegiata di Santa Maria Assunta (una joya románica del siglo XI repleta de frescos de Ghirlandaio), la Sala di Dante en el Palazzo Comunale —donde el mismísimo Dante Alighieri parlamentó en 1299— y la Torre Grossa, desde cuya cima se ve una panorámica de 360 grados sobre los viñedos del Vernaccia.
| Cuándo ir | Entre semana en mayo, junio o septiembre |
| Tiempo recomendado | 4-5 horas (o noche para vivir el atardecer) |
| No te pierdas | Heladería Dondoli en Piazza della Cisterna — ganó el campeonato mundial de helados |
| Aparcamiento | Parcheggio Giubileo o Parcheggio Bagnaia, fuera de la ZTL |
| Cómo llegar | 55 km desde Florencia, 40 km desde Siena |
Consejo de pareja viajera: llegad antes de las 9h de la mañana. La hora dorada sobre las torres con la neblina del valle todavía abajo es una imagen que no olvidaréis. A las 10h el pueblo ya empieza a llenarse de autobuses turísticos.
2. Volterra — magia etrusca y ciudad vampírica
A solo 30 kilómetros de San Gimignano, Volterra es un mundo aparte. Ambos forman parte de nuestra selección favorita de pueblos cerca de Siena, pero mientras San Gimignano es luminosa y bulliciosa, Volterra tiene un aire oscuro y misterioso que le viene de lejos: fue una de las ciudades más poderosas de la Liga Etrusca, fundada en el siglo IV a.C. Esa historia multimilenaria se palpa en cada esquina.
El Teatro Romano es impresionante: construido en el siglo I a.C., tiene capacidad para 2.000 espectadores y está en un estado de conservación extraordinario. El Museo Etrusco Guarnacci alberga una de las colecciones de urnas funerarias etruscas más grandes del mundo, con más de 600 piezas. Y la Fortaleza de los Medici, construida en 1474 y hoy reconvertida en centro penitenciario, domina el perfil de la ciudad desde el punto más alto.
Volterra es también la ciudad del alabastro: el subsuelo volcánico de la zona es rico en este mineral, y la tradición artesana de tallarlo lleva siglos siendo el alma económica del pueblo. En la Via Giacomo Matteotti encontraréis decenas de talleres donde los artesanos trabajan el alabastro a mano. Y si sois fans de la saga Crepúsculo, esta es la ciudad de los Vulturis: varias escenas se rodaron aquí.
| Cuándo ir | Cualquier época; en invierno está casi desierta |
| Tiempo recomendado | 4-5 horas (mañana completa) |
| No te pierdas | El Teatro Romano desde el mirador de Viale Francesco Ferrucci |
| Aparcamiento | Parcheggio Docciola (gratuito) o Parcheggio del Teatro Romano |
| Precio Museo Etrusco | 15 € adultos (2025); entrada conjunta con otros museos disponible |
3. Monteriggioni — la muralla circular que inspiró a Dante
Monteriggioni es el pueblo más pequeño de esta lista —apenas 50 habitantes dentro de las murallas— y también uno de los más impactantes. Fue construido entre 1213 y 1219 por la República de Siena como avanzadilla defensiva contra las incursiones de Florencia. Lo que lo hace único es su planta: una muralla circular casi perfecta de 570 metros de perímetro, con 14 torres cuadradas, prácticamente intacta después de 800 años.
Dante Alighieri la vio en el siglo XIII y quedó tan impresionado que la utilizó como metáfora de los gigantes en el Infierno de la Divina Comedia (Canto XXXI). Siglos después, el videojuego Assassin’s Creed II la eligió como escenario. Podemos entender la fascinación de ambos.
La visita es corta —una o dos horas— pero muy satisfactoria. Podéis caminar por el adarve (el camino de ronda sobre las murallas) en verano, cenar en la Piazza Roma con las murallas iluminadas y sentir que habéis retrocedido al medievo.
Monteriggioni es perfecta como parada entre Siena (14 km) y San Gimignano (25 km). No necesitáis más de dos horas, pero hacedlas con calma.
4. Certaldo — la cuna de Boccaccio y el funicular más pintoresco
Certaldo tiene una particularidad que no tienen otros pueblos: se divide en dos mundos paralelos. Abajo, la parte moderna y funcional del siglo XX. Arriba, el Certaldo Alto, un casco histórico de ladrillo rojo medieval absolutamente perfecto al que podéis subir en funicular (el funicolare, que funciona desde 1956 y es en sí mismo una atracción). Nosotros siempre subimos en el funicular y bajamos a pie por las murallas.
Certaldo es la cuna y el lugar de sepultura de Giovanni Boccaccio, el autor del Decamerón, uno de los pilares de la literatura italiana. Podéis visitar la casa donde nació (hoy museo) y la iglesia de Santi Michele e Jacopo, donde está enterrado. El Palazzo Pretorio, con su fachada adornada con escudos heráldicos, es el otro gran protagonista de la visita.
Si tenéis suerte de coincidir con la Mercantia (normalmente en julio), viviréis uno de los festivales de teatro callejero más originales de la Toscana, que transforma el casco medieval en un escenario a cielo abierto.
| Cuándo ir | Todo el año; festival Mercantia en julio |
| Tiempo recomendado | 2-3 horas |
| Funicular | Ida y vuelta ~2 €; horario 7h-24h (verano) |
| Distancia desde Florencia | 35 km (30 min en coche) |
5. Vinci — el pueblo del genio universal
Vinci merece la visita aunque solo sea por la experiencia de estar en el mismo lugar donde Leonardo da Vinci pasó su infancia. El pueblo, a 40 kilómetros de Florencia, es pequeño y tranquilo, sin las multitudes de otros pueblos toscanos más famosos.
El Museo Nazionale del Cinema di Vinci —conocido como Museo Leonardiano— exhibe reproducciones a escala real de las máquinas e inventos diseñados por Leonardo: el ornitóptero, la máquina de guerra, el tornillo hidráulico, el puente giratório. Desde ahí podéis subir a la Torre del Castello dei Conti Guidi, donde nació su padre, con vistas sobre los mismos olivos y viñedos que él pintó. A 3 km está Anchiano, la pequeña aldea donde se cree que nació realmente Leonardo, con una casa museo en su honor.
Maridad la visita a Vinci con Pistoia (30 km) para una jornada completa por el norte de la Toscana menos turística.
Zona 2 · Val d’Orcia: los paisajes más fotogénicos de la Toscana
El Val d’Orcia es posiblemente la zona más fotografiada de toda Italia, con esos paisajes que ya conocéis si habéis leído nuestra guía para viajar a la Toscana.. Sus colinas onduladas con cipreses en fila, sus caminos blancos (le strade bianche) y sus pueblos en lo alto de las lomas forman el paisaje que la humanidad lleva siglos pintando. No es casualidad que .el Valle d’Orcia entero está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 2004, una distinción que comparte con muy pocos paisajes rurales del mundo. Si vas a la Toscana una sola vez en la vida, tienes que recorrer los pueblos del Val d’Orcia.
6. Pienza — la ciudad ideal del Renacimiento (que huele a Pecorino)

Pienza tiene uno de los orígenes más singulares de cualquier ciudad italiana: fue literalmente diseñada de cero por encargo papal. En 1459, el Papa Pío II —que había nacido aquí cuando el pueblo se llamaba Corsignano— contrató al arquitecto Bernardo Rossellino para transformar su aldea natal en la «ciudad ideal» del Renacimiento. En apenas tres años se construyó la catedral, el palazzo papal, el ayuntamiento y varios palacios nobles alrededor de la plaza principal. El resultado es una obra maestra de urbanismo renacentista que se puede recorrer en línea recta de punta a punta en quince minutos.
Pero Pienza huele, literalmente, a queso Pecorino. Sus tiendas del Corso Rossellino ofrecen docenas de variedades: fresco, stagionato, con trufa, con pimienta. Nosotros siempre dedicamos al menos media hora a las tiendas antes de sentarnos en la terraza del Caffè La Posta con vistas al Val d’Orcia. Esa panorámica desde el borde sur del pueblo —el precipicio verde que se abre hacia el valle— es una de las mejores vistas de toda Italia.
| Cuándo ir | Mayo-junio o septiembre-octubre (campos en flor o colores otoñales) |
| Tiempo recomendado | 2-3 horas |
| No te pierdas | El mirador de Via dell’Amore al atardecer con el Val d’Orcia abajo |
| Imprescindible comer | Pici con ragù de jabalí en La Buca delle Fate |
| Distancia desde Siena | 52 km (50 min en coche) |
7. Montepulciano — vino nobile y una plaza de película
Montepulciano está construida sobre una cresta de piedra caliza a 605 metros de altitud, lo que significa que para llegar a su Piazza Grande tendréis que sudar un poco subiendo por el Corso. Os lo prometemos: vale cada paso. La plaza, rodeada por el majestuoso Palazzo Comunale (con su torre que imita la Torre de Arnolfo del Palazzo Vecchio de Florencia), la Cattedrale di Santa Maria Assunta y varios palacios renacentistas, es una de las más bellas de toda la Toscana.
Bajo la ciudad hay un laberinto de bodegas excavadas en la roca del tuff volcánico donde se produce y almacena el Vino Nobile de Montepulciano, uno de los grandes vinos italianos. Muchas bodegas ofrecen catas gratuitas o a precio reducido: la Cantina de’ Ricci y la Fattoria del Cerro son dos de nuestras favoritas. Los cinéfilos reconocerán la plaza: fue el set principal del rodaje de Luna Nueva, la segunda película de la saga Crepúsculo.
La subida desde el parking de Sant’Agnese hasta la Piazza Grande lleva unos 20-25 minutos a pie por el Corso. Las calles son empedradas y con pendiente: usad calzado cómodo.
8. Montalcino — la capital mundial del Brunello
Montalcino domina el paisaje desde lo alto de una colina a 564 metros, rodeada de viñedos por los cuatro costados. La vista desde su fortaleza medieval del siglo XIV —perfectamente conservada y visitable— abarca un panorama de 360 grados sobre el Val d’Orcia que deja sin palabras. Pero Montalcino no es famosa por sus vistas: es famosa por su vino.
El Brunello di Montalcino fue el primer vino italiano en obtener la etiqueta DOCG (Denominazione di Origine Controllata e Garantita) en 1980, y sigue siendo uno de los vinos tintos más cotizados del mundo. La historia es fascinante: fue el aristócrata local Ferruccio Biondi Santi quien, en 1888, desarrolló los estándares de producción que dieron origen al Brunello moderno. Hoy, la Fortezza Medieval es también una enoteca donde podéis catar un Brunello joven por 5-8 € la copa, con vistas al valle. No se nos ocurre un plan mejor.
| Cuándo ir | Otoño (durante la vendimia, el paisaje es espectacular) |
| Tiempo recomendado | 2-3 horas |
| Cata recomendada | Enoteca La Fortezza: desde 5 € por copa de Brunello |
| No te pierdas | La Abbazia di Sant’Antimo, a 10 km, en pleno viñedo |
9. Bagno Vignoni — el pueblo con una piscina termal como plaza mayor
Bagno Vignoni es una rareza absoluta en el mundo. En lugar de una plaza mayor con ayuntamiento, iglesia y cafés, el centro exacto del pueblo —donde en cualquier otro lugar habría adoquines— es una enorme piscina de origen romano de 49 metros de largo por 29 de ancho, llena de agua termal que brota del subsuelo a 49 grados centígrados. Lorenzo de Médici venía aquí a curar sus dolencias. Santa Catalina de Siena hizo lo mismo. Nosotros nos quedamos embobados durante veinte minutos mirando el vapor elevarse sobre el agua al atardecer.
El baño en la piscina histórica central no está permitido (desde 2004), pero a las afueras del pueblo hay varias instalaciones termales donde sí podéis meteros al agua. El Hotel Posta Marcucci tiene una piscina termal exterior con vistas al Val d’Orcia con acceso de día por unos 15-20 €.
Llegad al atardecer. El vapor sobre el agua, con la luz baja y los edificios de piedra del siglo XII alrededor, es una de las imágenes más mágicas que nos llevamos de la Toscana.
10. San Quirico d’Orcia — la puerta del Val d’Orcia
San Quirico d’Orcia es el pueblo perfecto para empezar o terminar una ruta por el Val d’Orcia. Construido en torno a la histórica Vía Francígena —el camino de peregrinación que conectaba Canterbury con Roma—, el pueblo conserva una arquitectura románica excepcional. La Colegiata de los Santos Quirico y Giulitta, del siglo XII, es un ejemplo raro y espléndido del románico lombardo con tres portadas esculpidas distintas.
Los Horti Leonini, el jardín renacentista italiano creado en 1580 con sus setos geométricos de boj, son de acceso libre y un remanso de paz en cualquier época del año. A las afueras del pueblo, en la finca Podere Belvedere, se rodaron las icónicas escenas del campo con cipreses de la película Gladiator (2000). Si buscáis ese encuadre exacto con la hilera de cipreses, la encontraréis a 2 km por la carretera de la Cassia.
Zona 3 · La Maremma: la Toscana salvaje y menos turística
La Maremma es la zona menos conocida de la Toscana para los turistas internacionales, y eso es exactamente lo que la hace especial. Sus paisajes son más abruptos, sus pueblos más dramáticos, y la sensación de estar descubriendo algo fuera de los circuitos establecidos es constante. Los tres pueblos que os recomendamos aquí son radicalmente distintos a todo lo que veréis en el Val d’Orcia o en el Chianti.
11. Pitigliano — la «Pequeña Jerusalén» esculpida en la roca

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Aparcar el coche en el mirador de Via Porsenna y ver Pitigliano por primera vez es una experiencia que no olvaréis. El pueblo —con sus casas de tonos ocre y sus callejuelas estrechas— está literalmente esculpido en los bordes de un acantilado vertical de roca volcánica (toba) sobre tres barrancos. Las casas más antiguas son en realidad cuevas excavadas en la misma roca hace miles de años. El efecto visual, especialmente al atardecer cuando la luz calienta la piedra, es absolutamente sobrehumano.
Se llama la «Pequeña Jerusalén» por su importante comunidad judía, establecida aquí en el siglo XVI cuando los judíos fueron expulsados de los Estados Pontificios. El gueto judío, la sinagoga (restaurada en el siglo XIX) y el Museo della Cultura Ebraica son visitas muy recomendables. El Castillo de Orsini y el acueducto mediceo del siglo XVI completan un casco histórico que podréis recorrer cómodamente en tres horas.
| Cuándo ir | Primavera u otoño (el verano puede ser muy caluroso en la Maremma) |
| Tiempo recomendado | 3 horas |
| No te pierdas | El mirador de Via Porsenna al llegar (y al atardecer) |
| Vino local | Il Bianco di Pitigliano DOC — ligero y mineral, perfecto con pecorino |
12 y 13. Sorano y Sovana — el triángulo de toba olvidado
A escasos kilómetros de Pitigliano, estos dos pueblos completan el llamado «triángulo de toba», un conjunto de enclaves etruscas y medievales excavadas en la misma roca volcánica. Los tres juntos forman una ruta de medio día que no tiene equivalente en Italia.
Sorano es quizás el más espectacular después de Pitigliano: también encaramado en roca volcánica, su atractivo principal son las Vie Cave, unos senderos etruscos excavados profundamente en la piedra con paredes que en algunos tramos alcanzan los 20 metros de altura. Caminar por ellas, en silencio, con la piedra cubriéndoos por ambos lados, es una experiencia casi mística que os recomendamos hacer por la mañana temprano, cuando la luz se cuela en ángulo entre las paredes.
Sovana es todo lo contrario: un pueblo diminuto, de una sola calle principal, con apenas 100 habitantes y un silencio que parece fuera del tiempo. La Cattedrale dei Santi Pietro e Paolo, del siglo XI, es desproporcionadamente grande para el tamaño del pueblo, lo que da una idea de la importancia histórica que tuvo esta aldea en la Edad Media.
El triángulo Pitigliano-Sorano-Sovana se puede hacer perfectamente en un día completo saliendo de Pitigliano. Empezad por Sovana (muy tranquila por la mañana), seguid por las Vie Cave de Sorano a media mañana, y cerrad con Pitigliano al atardecer.
Zona 4 · El norte de la Toscana: murallas, montañas y sorpresas
El norte de la Toscana —las provincias de Lucca y Pistoia— es la zona más ignorada por los turistas que hacen la ruta clásica Val d’Orcia + Chianti. Un error. Esta área tiene una personalidad propia que combina la riqueza arquitectónica de las ciudades medievales con paisajes de montaña que no tienen nada que envidiar al sur de la región.
14. Lucca — la ciudad que hay que recorrer en bicicleta

Lucca es una de esas ciudades que te conquista sin que te des cuenta. No tiene el impacto visual inmediato de Pitigliano ni el skyline icónico de San Gimignano, pero después de un día recorriéndola, entiendes por qué los italianos que la conocen la ponen siempre entre sus favoritas.
La razón es su muralla renacentista del siglo XVI: más de 4 kilómetros de longitud, perfectamente intactos, con un paseo arbolado en la parte superior donde los lucchesi salen a correr, pasear al perro y pedalear. Alquilamos bicicletas en uno de los muchos puntos de alquiler y dimos una vuelta completa a la muralla en unos cuarenta minutos. Desde arriba se ve el laberinto de tejados rojizos y campanarios que es el casco histórico.
Dentro de las murallas, dos lugares son imprescindibles: la Piazza dell’Anfiteatro —una plaza ovalada perfecta construida sobre las ruinas de un anfiteatro romano del siglo II, cuyos edificios medievales siguieron exactamente la planta elíptica original— y la Torre Guinigi, famosa por tener un jardín de encinas centenarias en su cima (a 44 metros de altura). Lucca es también la ciudad natal de Giacomo Puccini, y hay un museo dedicado al compositor en su casa natal.
| Cuándo ir | Todo el año; en diciembre hay un mercado navideño espectacular |
| Tiempo recomendado | 1 día completo |
| Alquiler de bicicletas | ~3-5 €/hora en múltiples puntos cerca de la muralla |
| No te pierdas | Un aperitivo en la Piazza dell’Anfiteatro al atardecer |
| Atención ZTL | El centro histórico tiene zona de tráfico limitado; aparcar fuera de la muralla |
15. Pistoia — la gran desconocida de la Toscana
Pistoia es la Toscana sin filtros: una ciudad medieval auténtica que todavía no ha sido colonizada por el turismo de masas, lo que la hace doblemente valiosa. Su Piazza del Duomo es una de las plazas medievales más completas de Italia, con la Cattedrale di San Zeno (con un magnífico antipendio de plata), el Battistero de Giovanni Pisano y el Palazzo del Comune, todos mirándose cara a cara desde siglos.
Pero lo que nos dejó realmente sin palabras en Pistoia fue el antiguo Ospedale del Ceppo: la fachada del hospital renacentista está decorada con un extraordinario friso de cerámica vidriada policromada —azul, blanco y verde— realizado por la familia Della Robbia en el siglo XVI. Las siete escenas que representan las obras de misericordia son de una delicadeza técnica que cuesta creer que lleven 500 años a la intemperie.
Pistoia estuvo como Capital Italiana de la Cultura en 2017 y desde entonces ha recuperado parte de la atención que merece. Aun así, en días de semana podréis disfrutarla prácticamente solos.
16 y 17. Barga y Collodi — los pueblos secretos del norte
Si queréis salir completamente de los circuitos habituales, la provincia de Lucca esconde dos pueblos que merecen una mención especial. Barga, situada en el corazón del valle del Serchio entre los Apeninos toscanos y los Alpes Apuanos, es un pueblo medieval de extraordinaria belleza con una historia cultural sorprendente: tiene vínculos históricos profundos con Escocia (muchos emigrantes barghigiani se establecieron en Glasgow y Edimburgo en el siglo XIX) y con el poeta Giovanni Pascoli, que vivió aquí sus últimos años.
Collodi, a 15 km de Pistoia, es la tierra de Pinocho. El escritor Carlo Lorenzini, cuya madre era de Collodi, adoptó el nombre del pueblo como pseudónimo literario —Carlo Collodi— y aquí ambientó partes de su obra. El pueblo tiene un parque temático dedicado al personaje y, mucho más interesante, la Villa Garzoni con sus jardines barrocos en cascada del siglo XVII, uno de los jardines más espectaculares de la Toscana.
Zona 5 · La costa toscana: donde el mar se une a la historia
Sí, la Toscana también tiene mar. Y no es cualquier mar: la Costa Etrusca y la Maremma costera combinan playas de arena fina y aguas cristalinas con pueblos medievales en colina que dominarían cualquier lista de los más bonitos de Italia. Si vais en verano, añadid al menos uno de estos pueblos a vuestra ruta.
18. Castiglione della Pescaia — el pueblo marinero con castillo aragonés
Castiglione della Pescaia tiene dos caras perfectamente diferenciadas: el pueblo histórico amurallado en lo alto, con su castillo aragonés del siglo XV y sus callejuelas de piedra, y el pueblo turístico de abajo, con puerto deportivo, restaurantes de marisco y playas de arena dorada rodeadas de pinares. Nosotros preferimos dormir arriba, en el casco histórico, y bajar a la playa durante el día.
Las playas de Castiglione son de las mejores de la costa toscana: la Spiaggia di Punta Ala, a pocos kilómetros, es una de las más bonitas de toda Italia, con aguas turquesas y arena blanca casi caribeña. El pueblo pertenece al Parco Regionale della Maremma, lo que garantiza que los alrededores se mantienen sin urbanizar.
19 y 20. Suvereto y Capalbio — los joyas ocultas de la costa etrusca
Suvereto, en plena Costa Etrusca, fue elegido uno de los Borghi più belli d’Italia (los pueblos más bonitos de Italia, lista oficial). Su casco histórico medieval —con callejuelas empedradas, casas de piedra volcánica y la Rocca degli Aldobrandeschi del siglo XII— está tan bien conservado que parece un set de cine. El pueblo es también una denominación de origen vinícola emergente: el Suvereto DOC produce algunos de los tintos más interesantes de la Toscana meridional.
Capalbio, en el extremo sur de la región, es uno de esos pueblos que los italianos guardan celosamente como secreto. Rodeado del matorral mediterráneo de la Maremma, conserva un antiguo camino de ronda del siglo XIV desde el que se ven el mar y las lagunas costeras. En sus cercanías se esconde el Giardino dei Tarocchi, el jardín escultórico psicodélico creado por la artista francesa Niki de Saint Phalle entre 1979 y 2002: 22 esculturas monumentales inspiradas en el Tarot, revestidas de mosaicos de espejos y cerámica de colores. Es una experiencia artística completamente diferente a todo lo demás de esta lista y, para nosotros, una de las sorpresas más grandes de nuestros viajes por la Toscana.
| Giardino dei Tarocchi | Abierto de abril a octubre; cerrado en invierno |
| Precio entrada jardín | ~15 € adultos (2025) |
| Distancia Capalbio-Roma | 130 km (1h 20 min) — perfecto como primera o última parada desde Roma |
Consejos prácticos para recorrer los pueblos de la Toscana en coche
Para horarios actualizados y eventos locales, la web oficial Visit Tuscany es la fuente más fiable que consultamos antes de cada viaje.
Cuándo ir a la Toscana
Las mejores épocas son la primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre). En primavera los campos están verdes, los cipreses lucen su color más intenso y los pópies rojos salpican el Val d’Orcia. En otoño la vendimia tiñe los viñedos de naranja y rojo, y el ambiente en los pueblos vuelve a ser el de siempre, sin las multitudes del verano.
El verano (julio-agosto) es agradable en la costa pero puede ser agobiante en los pueblos del interior, con temperaturas que superan fácilmente los 35 grados y aglomeraciones importantes en San Gimignano, Pienza y Montepulciano. El invierno tiene su magia propia —niebla en los valles, menos turistas, chimeneas encendidas en las trattorias— pero algunos servicios reducen sus horarios.
Cómo moverse: el coche es imprescindible
No hay alternativa seria al coche para recorrer estos 20 pueblos. El transporte público en la Toscana rural es escaso, lento e incompatible con el ritmo de una ruta de varios días. Alquilad el coche directamente en el aeropuerto de Pisa o Florencia. Las carreteras secundarias (SP y SR) son generalmente buenas, con señalización clara.
Cuidado con las ZTL (Zona a Traffico Limitato): son zonas de tráfico restringido en los cascos históricos de casi todas las ciudades y pueblos italianos, controladas por cámaras. Si entráis sin autorización, recibiréis una multa de 80-300 € automáticamente. Aparcar siempre en los parkings periféricos señalizados y entrar a pie.
Presupuesto orientativo
Para una pareja con un estilo de viaje medio (agroturismo o B&B, comer en trattorias locales, visitas pagadas), contad con unos 120-160 € al día para dos personas en temporada media, incluyendo alojamiento, comidas, combustible y entradas. En temporada alta (julio-agosto) subid un 20-30%.
Si combinäis la Toscana con unos días en la capital, echad un vistazo a nuestra guía de Roma en 3 días para aprovechar al máximo el viaje.
Preguntas frecuentes sobre los pueblos de la Toscana
Lo ideal son 7-10 días para hacer una inmersión real en la región. Con 7 días podéis cubrir dos zonas en profundidad (por ejemplo, el corazón medieval + el Val d’Orcia). Con 10 días añadid la Maremma o el norte. Para una primera visita rápida, con 5 días podéis hacer los imprescindibles clásicos (San Gimignano, Volterra, Pienza, Montepulciano y Siena). No intentéis hacer las cinco zonas en menos de 10 días: la filosofía italiana es el slow travel, disfrutar lento y a fondo.
Si tuviéramos que elegir uno solo, elegiríamos San Gimignano por su skyline medieval único e irrepetible. Pero si os fijáis en impacto emocional, Pitigliano sobre su acantilado de toba es difícil de superar. Y si lo que buscáis es el paisaje toscano de postal, Pienza con el Val d’Orcia a los pies es imbatible. La respuesta honesta es que depende de lo que estéis buscando.
Las ZTL (Zone a Traffico Limitato) son áreas de acceso restringido en los centros históricos italianos, controladas por cámaras que fotografían matrículas. Si entráis con vuestro coche sin autorización, la multa (entre 80 y 300 €) llega a casa semanas después. Para evitarlo: aparcar siempre en los parkings periféricos señalizados en azul antes de entrar al pueblo, y acceder a pie. Los parkings en la Toscana suelen ser gratuitos o muy baratos (1-2 €/hora).
Es posible, pero limitado. Florencia, Siena, Pisa y Lucca tienen buenas conexiones de tren. Desde Siena hay autobuses a San Gimignano, Monteriggioni y Montalcino. Pero para llegar a Bagno Vignoni, Pitigliano, Sorano, Sovana, Capalbio o Suvereto sin coche la logística se complica mucho. Si no queréis alquilar coche, valorad contratar tours organizados desde Siena o Florencia para las zonas más alejadas.
Nuestro consejo final: elegid una zona y vivid lento
Después de cuatro viajes a la Toscana, el consejo más honesto que podemos daros es este: no intentéis abarcarlo todo. Elegid una o dos zonas, aclarad vuestras dudas sobre dónde dormir en la Toscana buscando un agroturismo en el campo como base de operaciones —en nuestra guía de itinerarios de 5, 7 y 10 días lo tenéis todo detallado— y dedicaos a explorar a vuestro ritmo. La Toscana no es un destino de check-lists: es un destino de sobremesas largas con un Brunello en la mano, de paradas en carreteras secundarias porque el paisaje es demasiado bonito para no fotografiarlo, de pueblos que os descubriréis a vosotros mismos queriendo volver.
Nosotros lo hemos hecho cuatro veces y ya estamos planeando la quinta. Eso dice todo.
¿Te ha sido útil esta guía? Déjanos un comentario abajo o compártela con alguien que esté planeando su viaje a la Toscana. Y si quieres ver nuestros itinerarios completos de 5, 7 y 10 días, échale un vistazo a nuestra Guía Definitiva para viajar a la Toscana.




