«Si no te ha sorprendido nada extraño durante el día, es que no ha habido día». John Archibald Wheeler.
Probablemente las mayores decepciones, llegan cuando acudes a un sitio con grandes expectativas. Nosotros llegamos a la Taberna Arzabal, sin saber realmente dónde íbamos. Aunque solemos bucear en páginas gastronómicas, por algún motivo desconocido, no teníamos referencias sobre este sitio, simplemente seguimos los, siempre acertados consejos gastronómicos, de @eva_rodrigovayro, quien por amistad con los dueños de un local, nos había reservado una mesa, no sabíamos exactamente donde.
Al llegar, nada llamo especialmente nuestra atención. Una cómoda y animada terraza en la Avenida Menéndez Pelayo, eso sí, decorada con buen gusto. Nos recibió el que entendimos que era el «encargado», con quien bromeamos sobre nuestra torpeza al habernos presentado en «la otra taberna arzabal», del mismo grupo en otro lugar de Madrid.
Ya sentados y recuperados de nuestro estrés (no soportamos llegar tarde a una reserva), entendimos que no estábamos en cualquier terraza. También caimos en qué ese supuesto «encargado» que nos sonaba de algo era el conocido Chef, Alvaro Castellanos….
La Terraza del Arzabal Retiro
Cuando llega el buen tiempo, creo que a todos nos apasiona disfrutar de un buen rato al aire libre. Normalmente ofrecen ese toque informal que buscamos en verano, probablemente porque es lo mas parecido a estar de vacaciones. Por contra, en muchas terrazas, a costa de todo esto, se sacrifican otros aspectos importantes como la comida, con mobiliario que suele convertirse en una tortura.
En la terraza del Arzabal, no se ha renunciado en ningún momento a la comodidad, ni mucho menos al buen gusto.
El Servicio
Una de las cosas que más valoramos de este restaurante, es la capacidad que han tenido sus responsables, de aunar un excelente servicio, con una gran cercanía.
Nos encanta conversar con chef y camareros, sobre su platos, vinos y todo lo relacionado con la gastronomía, y en este caso, encontramos unas recomendaciones excelentes de sus camareros, quienes transmitían pasión por su producto.
Los platos
Al menos a nosotros, lo que más nos apetece en una terraza, es un menú informal. Las tradicionales raciones o platos para compartir. Una opción perfectamente válida, en este restaurante, como también lo es comer a la carta.
Comenzamos con unas alcachofas braseadas y confitadas. Este es un plato muy delicado para nosotros ya que mi compañera de viaje es de un lugar donde la alcachofa es una cultura, la Vega Baja. Así que para que dijera que “estaban impresionantes” es que lo estaba.

Segunda prueba de fuego para mi compañera, pulpo. Procedente de una zona de costa y para la que el 90% de los pulpos son “chicle’, que no pusiera malas caras iba a ser un auténtico milagro.
Y el milagro se hizo. Un pequeño pulpito a la parrilla, sobre patata revolcona, la reencontró con el mundo de los cefalópodos. Sublime!

Y para terminar, probamos lomo de vaca rubia gallega (maduración 50 días) , que era una bomba de sabor. Acompañada por uno de los mejores tomates confitados que probé en mi vida. Aun los recuerdo

En resumen, ambiente desenfadado, calidad en producto y elaboraciones y servicio impecable a precios nada disparados. Referencia en las visitas a Madrid.
URL: https://arzabal.com/




